EL CHICO DE LA BICICLETA

En la universidad todos los días veían al mismo chico llegar en una bicicleta vieja, con una mochila gastada y ropa sencilla. Nadie sabía mucho de él, solo que era callado y siempre estaba estudiando.

Un día, mientras caminaba con su bicicleta frente a la facultad, dos chicas que iban en un auto convertible comenzaron a reírse de él.—Jaja, mira a ese pobre con su bicicleta —dijo una.—¿De dónde lo sacaste? ¿De la basura? —respondió la otra riéndose.

El chico escuchó todo. Pero no se enojó, no dijo nada. Solo sonrió, se subió a su bicicleta y se fue.Ese mismo día, por la tarde, las chicas estaban en un centro comercial cuando vieron un Ferrari negro entrar al estacionamiento. El auto brillaba y todos miraban.El Ferrari se estacionó lentamente…La puerta se abrió…Y del auto bajó el mismo chico de la bicicleta.Las dos chicas se quedaron en shock.—No puede ser… es el chico de la bicicleta… —dijo una en voz baja.—Creo que nos equivocamos…

—respondió la otra.Al día siguiente, las chicas lo buscaron en la universidad. Esta vez ya no se rieron. Se acercaron amables, sonriendo, queriendo hablar con él.—Hola… ¿quieres sentarte con nosotras?—No sabíamos que ese Ferrari era tuyo…—La verdad… nos pareciste interesante…El chico las miró, sonrió tranquilo y les dijo:—Ayer se rieron de mí por mi bicicleta.Hoy quieren hablar conmigo por mi Ferrari.Eso dice mucho de ustedes, no de mí.Las chicas se quedaron en silencio, avergonzadas.

Entonces el chico dijo la frase que nunca olvidarían:“La bicicleta me sirve para saber quién eres…El Ferrari solo sirve para saber quién finge ser.”Se subió a su Ferrari, encendió el motor y se fue.Las chicas entendieron la lección demasiado tarde.

Moraleja: Nunca te burles de alguien por lo que tiene, porque no sabes quién es en realidad. La humildad muestra a las personas reales, el dinero solo muestra a las falsas.