
El día que Laura entró a la casa de la familia de su prometido, sintió que algo no encajaba. La mansión era enorme, elegante, fría… demasiado perfecta. Su suegra, Carmen, siempre sonreía, pero sus ojos nunca lo hacían.
Una tarde, Laura regresó antes de lo previsto para recoger unos documentos. Al entrar, escuchó la voz de Carmen hablando por teléfono en la sala. Laura se quedó quieta al escuchar su nombre.—El plan va perfecto… ella cree que mi hijo en serio la ama… —dijo Carmen en voz baja, riéndose—. Pero una vez que se casen, la fortuna será toda de mi hijo.
Ella solo es la gallina de los huevos de oro… y después pondremos el plan B.A Laura se le llenaron los ojos de lágrimas. No podía creer lo que estaba escuchando. En ese momento, Carmen se dio la vuelta y la vio. Se quedó pálida, en shock.
Laura, con el corazón roto y llena de rabia, salió corriendo de la casa. Mientras corría, dijo con voz firme:—Esto no se quedará así… se metieron con la novia equivocada.Esa misma semana, Laura visitó a un abogado. Fue entonces cuando todo cambió.—Señorita Laura —dijo el abogado—, hay algo que usted no sabe.
La fortuna que la familia cree que obtendrá con el matrimonio… en realidad ya está a su nombre. Su padre dejó todo a su nombre antes de morir. Si se casan sin acuerdo prenupcial, el que perdería todo sería el hijo de esa señora, no usted.Laura sonrió lentamente. Ahora entendía todo.
Ellos pensaban que ella era la víctima… pero en realidad, ella tenía el control de todo.Un mes después, durante la cena familiar donde anunciarían la boda, Laura se levantó de la mesa con una copa en la mano.—Quiero hacer un brindis —dijo—. Por las personas que intentaron engañarme para quedarse con mi fortuna.Carmen dejó caer el tenedor. Su hijo se quedó helado.—La boda se cancela —continuó Laura—.
Y por cierto… los abogados se pondrán en contacto con ustedes por intento de fraude.Laura dejó la copa sobre la mesa, los miró por última vez y dijo:—Quisieron quedarse con todo… y ahora se quedarán sin nada.Esa noche, Laura salió de la mansión, se subió a su auto y se fue sin mirar atrás. No había perdido un novio…
había descubierto una traición. Y gracias a eso, salvó su fortuna y su vida.A veces, la traición no destruye a la persona correcta… destruye a los traidores.
FIN.

